Monday, January 9, 2017

Estados Unidos: El ascenso de los 'inhumanos'

Dr. Paul Craig Roberts

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Traducido del inglés para El Mundo no Puede Esperar 16 de septiembre de 2015
La caída hacia la violencia totalitaria en América se está acelerando. Al igual que el régimen de Bush, el régimen de Obama tiene una afición por premiar al personal del Departamento de Justicia (sic) que pisotean la Constitución de Estados Unidos. El año pasado, el primer presidente negro de Estados Unidos nominó a David Barron para ser juez de la Primera Corte Federal de Apelaciones del circuito de Boston.
Barron es el responsable de la nota del Departamento de Justicia (sic) que le dio a Obama la luz verde jurídica para asesinar a un ciudadano estadounidense con un misil disparado desde un avión no tripulado. La ejecución se hizo sin cargos presentados ante un tribunal, sin juicio ni condena. El blanco era un hombre religioso cuyos sermones el régimen paranoico de Obama consideraba que alentaban el yihadismo. Al parecer, nunca se le ocurrió a Obama o el Departamento de Justicia (sic)que el asesinato y el desplazamiento por Washington de millones de musulmanes en siete países fueran más que suficientes para alentar el yihadismo.Un sermón sería superfluo y solo representaría la indignación moral tras años de asesinatos en masa por Washington en su lucha por hegemonía en el Medio Oriente.



La confirmación de Barron topó con la oposición de algunos republicanos, algunos demócratas, y la Unión de Libertades Civiles de América, pero el Senado de Estados Unidos confirmó su nominación en un voto 53-45 en mayo de 2014. Píenselo: en Estados Unidos de la libertad y la democracia, a usted le podría juzgar el monstruo que legalizó el asesinato extrajudicial.
Mientras esperaba recibir el premio, Barron era parte de la facultad de Derecho de la Universidad Harvard, lo que le dice todo lo que hay que saber acerca de las facultades de derecho. Su esposa se postuló para ser gobernadora de Massachussets. Las elites trabajan con diligencia en reemplazar la ley por el poder.
Estados Unidos ahora tiene un juez del Tribunal de Apelaciones, a quien sin duda lo preparan para llegar a la Corte Suprema, que ha establecido el precedente en el derecho estadounidense que, a pesar de la Constitución, se puede ejecutar a los ciudadanos estadounidenses sin darles un juicio.
Las facultades de derecho, ¿se opusieron a esto? David Cole, profesor de derecho en la Universidad de Georgetown, secundó con entusiasmo el nuevo principio jurídico de la ejecución sin juicio. El profesor Cole ha puesto a sí mismo en la lista de posibles candidatos para un puesto en el Departamento de Justicia (sic) al declarar su apoyo a Barrón, a quien califica de "pensativo, atento, de mente abierta y brillante".
Una vez que un país se hunde en el mal, no resurge de él. El precedente para que Obama nombrara a Barron fue el nombramiento por George W. Bush de Jay Scott Bybee al Tribunal Federal de Apelaciones para el Noveno Circuito. Bybee fue el colega de John Yoo en el Departamento de Justicia (sic) que, junto con éste, escribió los memorandos legales que justifican la tortura, a pesar de que la ley estatutaria federal de los EE.UU. y el derecho internacional prohíben la tortura. Todo el mundo sabía que la tortura era ilegal, incluidos los que la practicaban, pero estos dos monstruos les dieron un pase judicial a los que aplicaban la tortura. Incluso Pinochet de Chile no fue tan lejos.
Bybee y Yoo esquivaron el tema de la tortura al llamarla técnicas de interrogatorio intendificadas. Como informa Wikipedia, estas técnicas se consideran tortura de acuerdo a Amnistía Internacional, Human Rights Watch, los expertos médicos que tratan a las víctimas de tortura, los funcionarios de inteligencia, los aliados de Estados Unidos, y hasta el Departamento de Justicia (sic).
Otros se opusieron al pase que Bybee y Yoo le dieron a la tortura, entre ellos Colin Powell, en ese tiempo secretario de Estado, el coronel Alberto Mora, abogado general de la Marina de EE.UU., e incluso Philip Zelikow, quien orquestó para el régimen de Bush el encubrimiento que era la Comisión de investigación sobre el 11 de septiembre.
Después de cinco años de retrasos en tomar una decisión, la Oficina de Responsabilidad Profesional del Departamento de Justicia (sic) concluyó que Bybee y su colega adjunto John Yoo eran culpables de "mala conducta profesional" proporcionar asesoramiento jurídico que estaba en violación del derecho internacional y federal. La Oficina recomendó que los casos de Bybee y Yoo se remitieran a la asociación de abogacía del estado en que cada uno recibió su título para que éstas tomaran mayor acción disciplinaria y posiblemente les inhabilitaran para ejercer la abogacía.
Pero Bybee y Yoo fueron rescatados por David Margolis, un funcionario del Departamento de Justicia (sic) muy ameno a los deseos del régimen, quien llegó a la conclusión de que Bybee y Yoo habían mostrado una falta de juicio, pero no habían proporcionado un asesoramiento jurídico incorrecto.
Así que hoy, en lugar de estar inhabilitado, Bybee tiene un puesto en un tribunal federal solo por debajo de la Corte Suprema. John Yoo es profesor de derecho constitucional en la Universidad de California en Berkeley, en la Facultad de Derecho de Boalt Hall.
Trate de imaginar qué habría pasado a Estados Unidos cuando unos profesores de derecho de Harvard y Berkeley crean justificaciones jurídicas para la tortura y el asesinato extrajudicial, y cuando los presidentes estadounidenses cometen dichos crímenes atroces. Está claro que Estados Unidos es excepcional en su inmoralidad, su falta de compasión humana, y su falta de respecto hacia la ley y hacia su documento fundacional.
Ahora tenemos un profesor de derecho en West Point que enseña las justificaciones militares estadounidenses para asesinar a los críticos estadounidenses de la guerra y el estado policial.
Se puede leer aquí también. http://www.informationclearinghouse.info/article42758.htm El artículo del profesor se encuentra aquí: http://warisacrime.org/sites/afterdowningstreet.org/files/westpointfascism.pdf
William C. Bradford, el profesor que enseña a nuestros futuros oficiales militares que deben considerar a los estadounidenses morales como amenazas a la seguridad nacional, culpa al periodista Walter Cronkite por la derrota en la ofensiva del Tet durante la guerra de Vietnam, porque Cronkite presentó la ofensiva como una derrota estadounidense. Era una derrota estadounidense en el sentido de que demostró que el enemigo “derrotado” fue capaz de una ofensiva masiva contra las fuerzas estadounidenses. La ofensiva fue un éxito [para el enemigo] en el sentido de que demostró a los estadounidenses que la guerra estaba lejos de llegar a su fin. La implicación del argumento de Bradford es que al periodista lo debían haber asesinado por hacer reportajes que aumentaron las dudas sobre un éxito estadounidense.
El profesor dice que tiene una lista de 40 personas que dicen la verdad, a quienes hay que exterminar, porque si no, nuestro país está perdido. Eso es una clara confesión de que el programa de Washington no puede sobrevivir contra la verdad.
No tengo conocimiento de ningún informe que dice que el profesor fuera censurado o despedido por su falta de respeto hacia el derecho, protegido por la Constitución, a la libertad de expresión.
Sin embargo, he visto informes sobre profesores destruidos porque criticaron los crímenes de guerra de Israel, o usaron una palabra o un término contrario a lo que se considera lo correcto políticamente, o no apreciaron suficientemente los privilegios de las “minorías preferidas”. Todo eso nos dice que la moral se ha desviado hacia programas de interesados, mientras el mal abruma la moral de la sociedad.
Bienvenidos a Estados Unidos de hoy. Es un país en que los hechos se reinterpretan como propaganda enemiga, un país en que los que denuncian crímenes, una actividad protegida por la ley, se redefinen como una “quinta columna” o como agentes de países extranjeros que están sujetos al exterminio, un país que es inmune a la crítica, y en que todo delito se les imputa a quienes Washington piensa dominar.
Barron, Bybee, Yoo, y Bradford son miembros de una nueva especie, los “inhumanos”, que ha surgido del venenoso ambiente estadounidense de la arrogancia, el orgullo y la paranoia.
El Dr. Paul Craig Roberts fue subsecretario del Tesoro para la Política Económica y editor adjunto del periódico Wall Street Journal. Ha sido columnista de la revista Business Week, Scripps Howard News Service, y Creators Syndicate. Ha ocupado varios puestos universitarios. Sus artículos de internet han atraído a seguidores por todo el mundo. Sus libros más recientes son The Failure of Laissez Faire Capitalism and Economic Dissolution of the West y How America Was Lost.

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