Thursday, January 12, 2017

EL REGRESO DEL TRIUNVIRATO


REFLEXIONES LIBERTARIAS
Marzo 2001   

Ricardo Valenzuela
  
Al inicio de los años 70s el mundo zozobraba en medio de una ola de Keynesianismo que ya en esos momentos mostraba sus criminales efectos con enfermedades como la euroesclerosis de Europa, la staglación---recesión con inflación---a nivel mundial, la “malaise” de Carter en los EU, y la devastación causada en América Latina por los perfectos idiotas de Vargas Llosa. Pero en esos años sucedió algo que marcaría el giro de la historia; el otorgamiento del premio Nobel de economía a dos grandes liberales; F.A. Hayek en 1974, y  Milton Friedman en 1976.--


De inmediato sus ideas de nuevo se empezaron a discutir en los círculos académicos y políticos de los países que las habían inmortalizado a finales del siglo XIX y principios del siglo XX; Inglaterra y los Estados Unidos. En 1979 en Inglaterra Margaret Thatcher derrotó a los laboristas para iniciar el periodo de reformas más importante en la historia de ese país. En 1980 Ronald Reagan iniciaría un programa similar y juntos acudirían al pontífice de la iglesia católica Juan Pablo II, para iniciar el ataque final al comunismo.

En los siguientes diez años el mundo entero sufriría una transformación sin precedentes en la historia de la humanidad. Las ideas de Hayek, Friedman, Thatcher, Reagan, se extenderían por todo el planeta provocando inclusive la desintegración de la Unión Soviética y la caída del comunismo. América Latina no fue ajena a tal fenómeno y renegando de sus ataques a Chile bajo los diseños de sus Chicago boys, el Continente entero se embarcó en una transformación liberal que se incrustaría en la toda la región.

Sin embargo, estas ideas como lo habían hecho a principios del Siglo XX, de nuevo amenazaban el control del establishment mundial. Desde la formación del FED en 1913, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, y la Organización Mundial de Comercio en 1945, hasta el establecimiento de la Comisión Trilateral en 1973, en su momento fueron inteligentes movimientos subliminales y antiliberales del establishment mundial para fincar un control irrestricto de la avenida global. Ahora de nuevo eran amenazados por el mismo enemigo; el liberalismo. 

La respuesta de la nomenclatura mundial fue agresiva, potente, inteligente, y definitivamente efectiva. A partir del inicio de la década de los 90s, los gobiernos liberales empezaron a caer como moscas fumigadas en todo el mundo. Clinton se coronó en EU, Tony Blair en Inglaterra, los socialistas de adueñaron de los gobiernos de Canadá, Francia, Alemania, Italia, y los comunistas ahora disfrazados de demócratas, iniciaron la reconquista de territorios en Rusia y sus ex países satélites.

La amenaza liberal era muy cierta, atentaba contra el principio básico del establishment; se terminaba la industria de la pobreza la principal razón de existencia de los gobiernos intrusos, monstruosos, y generadores de las burocracias que devoran los presupuestos. Atentaba también contra otra serie de establecimientos de la nomenclatura como eran las monedas sin respaldo que les permitían las emisiones sin control. Contra el manejo de las finanzas publicas que permitían crear prosperidades artificiales. Contra el consumo de los dólares sin respaldo emitidos por el FED.

En América Latina la respuesta fue igualmente efectiva; En Venezuela el asenso de Chavez, la caída de Salinas en México al tiempo que Cuahutemoc Cárdenas se elevaba al infinito, el asenso de Ricardo Lagos en Chile, Fernando de la Rua en Argentina, y algo para Ripley; el casi regreso de Alan García en Perú. Sin embargo, la jornada que se había iniciado a principios de los años 80s, ya no tenia regreso. El desmantelamiento del Estado heredado de la corona de España ya no tenía salvación. Los mismos abanderados del colectivismo lo entendieron y encabezados por el gran mago de la transformación; Clinton, como los camaleones cambiaron su apariencia.

Pero ahora los camaleones se han quitado el antifaz y se preparan para la lucha encarnizada por la consciencia de los ciudadanos del mundo. La contraofensiva de la Internacional Socialista, la Social Demócrata, la Comisión Trilateral etc, se ha iniciado con una fuerza nunca vista. ¿Su objetivo?, el desmantelar las reformas liberales edificadas en los 80s y que ni aun Clinton con su Hillary se atrevieron a ejecutar. ¿Su instrumento?, los políticos “progresistas” ya establecidos en todo el mundo dispuestos a tomar el poder a como de lugar—ya vimos los intentos desesperados de Al Gore ante su derrota.

Pero en esta ocasión se escucha la voz de la contraofensiva liberal. De nuevo el controversial Silvio Berlusconi en su cuartel general de su natal Italia, se prepara para el enfrentamiento. Berlusconi en una entrevista para el Financial Times se define como un liberal enamorado de los mercados libres. Su conversación parece siempre estar ligada a las ideas de Reagan y Thatcher, pero su principal definición sin duda es un “odio” contra el comunismo. Afirma: “El comunismo es como Lucifer, tiene una presencia atractiva, es seductor para convencer a la gente, y aquí en Italia tiene todavía capacidad para lo diabólico.” 

Este hombre quien es íntimo amigo de José María Aznar de España, acaba de ganar la presidencia de su país en las elecciones del mes de Mayo. Sus planes de reformas fiscales con tintes de Supply—Side, su plan de privatizaciones, sus ideas de modernizar su país, le dan en estos momentos una popularidad de un 71%, la más alta en la historia política de Italia. Pero la intención de Berlusconi de hacer un frente común e internacional contra el regreso del estatismo, es lo que le está dando dimensión de estadista en todo el mundo.

Silvio Berlusconi al igual que George W. Bush lo hizo en los EU, logró los votos de sus ciudadanos con dos ideas fundamentales; privatizaciones masivas de los activos italianos en manos del gobierno, y una reducción agresiva de impuestos para generar crecimiento económico. Bush ha ofrecido privatizar una de las pocas actividades que aun controla el gobierno; el Seguro Social, y también agresivos recortes de impuestos para generar crecimiento. Estos dos hombres junto con José María Aznar, pueden ahora suplir el triunvirato que en los 80s formaron Reagan, Thatcher y Juan Pablo II en favor del liberalismo. No los perdamos de vista.  

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