Wednesday, January 11, 2017

El empresario está acostumbrado a una economía maniaco-depresiva

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La salida de la crisis pasa por que “los políticos no caigan en los grandilocuentes planes de salvamento”, alerta Jesús Huerta de Soto (Madrid, 1956).
Catedrático de Economía y uno de los máximos representantes actuales de la escuela austriaca, Huerta de Soto, que acaba de dar una conferencia en la Asociación Madrileña de la Empresa Familiar (AMEF), no tiene duda de que “la gran crisis social de nuestro tiempo es la estatolatría”.
El catedrático Jesús Huerta de Soto impartió el jueves una conferencia para los empresarios de AMEF
 
 
Esto es, dejar en manos del Estado la resolución de cualquier problema que se presente. En una entrevista con EXPANSIÓN, asegura que cuando se salga de este batacazo económico “se entrará de nuevo en una expansión crediticia que dará lugar a malas inversiones generalizadas”. Se creará, por tanto, el caldo de cultivo de la siguiente recesión.
¿Cree que se está atacando de manera correcta la crisis?
Las autoridades siempre reaccionan con más regulación a las recesiones. Sólo atacan los síntomas, no las causas. No se puede evitar que las empresas inviertan en proyectos más alocados si continúa la expansión del crédito. Los bancos centrales son los responsables de la burbuja de la última década: inyectan el crédito a tipos de interés reducidísimos y los empresarios se lanzan a invertir en proyectos no viables.
¿Cómo se debe ajustar la economía para salir adelante?
El mercado es muy eficiente para sanear los errores. De hecho, en España han desaparecido ya 150.000 empresas y pueden destruirse otras 150.000. Para facilitar que este proceso sea más rápido es preciso una economía flexible. Especialmente, en el mercado laboral. Hay que desplazar a millones de trabajadores que estaban implicados en proyectos de inversión no viables hacia otras líneas sostenibles.
Cuando lleguemos al cénit del desempleo, en torno a los cinco millones de parados, la economía ya estará recuperada. Las empresas que queden serán sanas. El problema es que contratar a un trabajador equivale a casarse con él. O peor, porque gracias al divorcio express es más fácil separarse que despedir a alguien. Esto hace mucho más lenta la reinserción laboral.
El Gobierno acaba de presentar una subida de impuestos, ¿Cuál será la consecuencia?
Las empresas y los hogares se sanean devolviendo préstamos y reduciendo costes. Esto es más fácil si tienes más renta disponible, con lo cual, es importante que los impuestos no suban y, en todo caso, que bajen. Al igual que en los particulares, también es imprescindible la austeridad del sector público. Durante la Gran Depresión se actuó de forma contraria. Roosevelt hizo más rígido el mercado laboral, incrementó los salarios por decreto, subió los impuestos y, además, reforzó el papel de Estado en todos los ámbitos. Eso es lo que hizo a la depresión de los años veinte grande.
Muchas veces, es el sector privado es el que exige la intervención del Estado.
El empresario en España está acostumbrado a una economía maniaco-depresiva, que vive entre la burbuja y la crisis. La recuperación para ser sostenible tiene que ser fría, sin crecimientos acelerados. Por primera vez en la historia, España no puede reaccionar a una recesión engañando a los ciudadanos, mediante una devaluación de la moneda. Esta crisis ha dejado en evidencia que los problemas son reales y no queda más remedio que afrontarlos.
Es necesario un ejército de empresarios que detecten los errores. Después, hay que reducir costes, reestructurar las compañías y matarse por mejorar la calidad de los productos.

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