Wednesday, January 18, 2017

CONVERSACIONES CON UN GRAN LIBERAL MEXICANO XXXIV



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
Las primeras cartas del tío eran tristes y melancólicas, especialmente cuando le notificaba el que, cuando menos por un tiempo, no podría seguir enviándole dinero puesto que el mismo no sabía como habría de sobrevivir y mantener a su familia en el destierro. Pero el tono era aun más triste cuando le dibujaba el negro futuro del país ante lo que se gestaba. Portes Gil ocupaba ya la presidencia y de esa forma se iniciaba el maximato en el cual, Calles se convertía en el Cesar mexicano puesto con el PNR operando, todos los hilos del poder emergían de sus manos. El poder de Calles se consolidaba de tal forma que, para 1932 su hijo Rodolfo ocuparía la gubernatura del estado, la cual recibiría de manos de otro miembro de la familia; Francisco Elías.


Luego en una de sus cartas el tío como siempre de forma premonitoria, le advertía a mi padre del conflicto mundial que en su opinión se cocinaba y explotaría en cualquier momento. En Octubre de ese año de 1929 en aquel martes negro, se presenta ante el mundo lo que se conocería como La Gran Depresión. Este fenómeno probaría lo que mi tío en alguna de nuestras conversaciones me comentaba; el capitalismo era algo nuevo y no tenía las avenidas para que fluyera con la tranquilidad de los mansos ríos y así, se desbordaba en una destructiva corriente de especulaciones y abusos.

En los años que precedían esa gran depresión, en los EU se presentaba algo que luego se conocería como las “expectativas racionales,” pero las que en este caso, no serian tan racionales. Alguien en esa época en Nueva York comentaba: “La gente cuando está feliz es mucho mas crédula.” Y en medio de esa felicidad compraban y vendían acciones en medio de una total ignorancia. En 1927 esa euforia establecería un record de proporciones que se antojaban increíbles. De aproximadamente 500,000 acciones que cambiaban de manos cada año, el numero se levaría a mas de 900,000 en medio de una burbuja que se preparaba para explotar.

En un tipo de análisis economico que cualquier experto envidiaría hoy dia, continuaba mi tío. Dos fenómenos están acudiendo para que el mercado de valores de este país en cualquier momento explote: un incremento ya ridículo de los márgenes del intercambio y, una marcha acelerada hacia la formación de Fideicomisos de Inversión que nacen ya remendados. Las acciones tradicionalmente se cotizaban diez veces sus utilidades. Pero esa nueva forma de inversión abusando de los préstamos bancarios, emergían como las primeras pirámides de inversión de la era moderna. Para mediados de ese año de 1929, algunas acciones se vendían hasta cincuenta veces sus utilidades cuando el mercado ya presagiaba el futuro.

La Gran Depresión de 1929 en mucho se podría comparar con la situación que en Mexico emergiera después del error de Diciembre de 1994 en la cual, los banqueros participaran como los mas grandes especuladores en esa gran burbuja que se había confeccionado. Ellos sin duda requería de una corrección del mercado que hasta cierto punto era normal y así lo indicaba la historia económica del país. Entonces, algo que debería de haber sido solo una depuración del mercado si se le hubiera permitido automáticamente el ajustarse, las intervenciones ya desesperadas del gobierno la convirtieron en eso. El presidente Hoover era uno de los primeros ingenieros sociales que emergían en el mundo; un hombre con la idea de que, acciones iniciadas desde la punta de la pirámide podían moldear la sociedad y los seres humanos podían ser manipulados como si fueran concreto, había arribado para ya quedarse.

De forma dramática mi tío le explicaba a mi padre como este fenómeno de la Gran Depresión, sería el pretexto usado por los gobiernos para agigantarse y para Calles, era el mejor argumento para iniciar la construcción de un estado hercúleo y una sociedad corporativista. Desde el final de la primera guerra mundial se había iniciado una lucha entre los que todavía creían en la sociedad civil y, esos ingenieros sociales cuyo más visible líder era un famoso sociólogo de nombre Thorsten Veblen. Por increíble que parezca lo que le daba mas fuerza a este movimiento, fue la construcción de la presa Boulder la cual, impresionaba al mundo como un ejemplo de ingeniería mecánica que era capaz de organizar esa clase de poder sobre la naturaleza y, de esa forma domando su otrora incontrolable fuerza.

Los dos hombres que mas habían sido impresionados por esta maravilla de poder hidroeléctrico, eran Lenin y Stalin, quienes ya hacían el intento de dominar la naturaleza en proyectos que luego se conocería fracasaran de forma estrepitosa. Pero Veblen presentaba al ingeniero como el nuevo súper hombre. Lo veía como una figura desinteresada y benevolente que emergía para remplazar al descorazonado hombre de negocios eliminando ambos conceptos de economía libre y la motivación de las ganancias, para ser remplazado por una economía compasiva en beneficio de los consumidores.

El presidente Hoover no solo abrazaba los nuevos conceptos de ingeniería social, el mismo era un ingeniero de profesión. Años antes se había incorporado a la fuerza del equipo de Wilson de la post guerra en donde absorbía la filosofía de gobierno rector y planificador y luego, como responsable de la Comisión de “Ayuda” después de la primera guerra, adquiría la reputación por su eficiente y benevolente intervencionismo lo cual, desde entonces le creaba las simpatías de hombres como el mismo Keynes y más sorprendente, F.D. Rossevelt quien afirmaba: “Este hombre es una verdadera maravilla y espero que podamos hacerlo presidente. No podría haber uno mejor.”  

Me impresionaba la forma en que el tío Gilberto le dedicaba tiempo el análisis de este hombre; Hoover. Después entendería que de alguna forma lo identificaba con Calles. Hoover había sido ya Secretario de Comercio en donde se había distinguido como corporativista, activista, intervencionista remando en contra de la corriente de las administraciones de Harding y Coolige. A su paso por la Secretaría sería la única que incrementaba la burocracia de 13,000 a 16,000 empleados y su costo se dispararía de $24, 000,000 a $38, 000,000 millones de dólares. Hoover al igual que Calles aun antes de llegar a la presidencia, ya iniciaban esa marcha hacia el corporativismo actuando como caballo de Troya en las administraciones de Obregón en el caso de Mexico y, de Coolige en los EU.

Leía y releía las primeras cartas de don Gilberto y realmente no entendía cómo es que este material no hubiera sido incluido en los libros de historia de nuestro país. Pero lo que menos entendía es que en el presente que vive este Mexico tan agraviado, nadie se hubiera preocupado de explorar otras avenidas de nuestro pasado para entender el presente. Los años del exilio de don Gilberto, serían los que de forma dramática cambiaran el rumbo de la historia no solo en Mexico, sino en el mundo entero y, en particular en los EU con la avenida de Roosevelt y su New Deal con el cual, se cerraba un importante capitulo para abrir otro que luego como los pecados del pasado, hostigaría al pueblo americano.

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