Wednesday, December 21, 2016

¿LA TIERRA PROMETIDA?

REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela. Mayo del 2001
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Si con alguna palabra pudiéramos definir el gobierno de Echeverría en los años 70s, creo que seria “activista.” Un gobierno intruso, hiperactivo, invasor, y con un presidente trabajando las 24 horas del día como aplanadora de destrucción. También podríamos definirlo como el principio del fin de la pesadilla que nos envolvió durante casi un siglo. El gobierno de Echeverría fue la negación de lo que los principios liberales siempre definieron como un buen gobierno aclarando sus funciones: “La protección de vida, propiedad, libertad, y contratos de los ciudadanos.” Más de eso, es invasión, un atentado contra la libertad y los principios de la individualidad.



Desde la época de Echeverría hasta el presente, México y los mexicanos han sufrido lo indecible. Sin embargo, después de largas luchas como decía Martin Luther King: “Hemos llegado a la tierra prometida.” ¿Hemos? El 2 de Julio los mexicanos iniciamos lo que debe de ser el cambio más importante de la historia moderna de nuestro país. Hemos elegido a un presidente de un partido de la oposición, pero de la oposición que mas contrasta con el estilo de los revolucionarios. Entonces, ¿es lógico que los mexicanos se hayan ilusionado tanto con la avenida del gobierno encabezado por Vicente Fox.?

Después de la euforia del triunfo histórico del 2 de Julio y la toma del poder del nuevo presidente, es hora de establecer la vigilancia que nos garantice la sobrevivencia de lo que con tanto dolor hemos logrado. En medio de esta euforia generalizada en donde se ahogan los gritos de los revolucionarios derrotados y dolidos, se empiezan a escuchar los solitarios cuestionamientos de los muy pocos liberales que hoy día nos enriquecen con sus visiones y sus ideales en este agraviado país. En días pasados dos de las mentes liberales más brillantes han levantado su voz de “alerta” por no decir alarma; Isaac Katz y Ricardo Medina.

En un extraordinario artículo producido por Isaac Katz para El Economista, levanta su voz de “alarma” contra lo que el ve como el activismo de Vicente Fox. Isaac define una economía libre y liberal de la siguiente manera:

“En  una  economía liberal, el intercambio entre individuos y empresas siempre es voluntario y cada quien busca maximizar su propio interés, cada quien es dueño de sus propios recursos, sus derechos de propiedad  están  definidos  y garantizados  y, en  consecuencia, es enteramente libre de decidir  cómo
Utilizarlos.  En una economía liberal, el gobierno no interviene en la decisión
De cómo serán  asignados los recursos privados y menos aún, el gobierno puede obligarnos a hacer algo simplemente porque "es por nuestro propio bienestar".

“Los  límites  para  el  gobierno son muy claros: dotar a la sociedad de un marco
legal  que  defina los derechos privados de propiedad y que los garantice con un
poder judicial independiente e imparcial, que garantice la estabilidad
macroeconómica y corregir las fallas del mercado. Si el gobierno hace más que
esto, viola la esfera privada e impide que se maximice el bienestar de la
sociedad.”

Pasa después Isaac a definir cómo es que el gobierno de Vicente Fox se propone actuar con un activismo parecido al de Echeverría, invadiendo esferas que solamente deberían ser de la iniciativa privada. Ataca los objetivos tímidos y timoratos de lucha contra la inflación, el déficit del presupuesto que también se niegan a cortar de tajo etc. Pero sobre todo, insiste en el gran activismo que prepara desde política industrial, la creación de agrupamientos (clusters) de empresas sin tomar en  consideración ventajas comparativas  sectoriales y menos aún regionales, subsidios diferenciales por tipo de inversión y por localización geográfica, etcétera, toda una serie de elementos que nos van a regresar a una situación en la cual el gobierno decide quién gana y quién pierde, quién se ve favorecido por el gobierno y quién no, pero con un perdedor seguro: los consumidores.

Ricardo Medina comenta: “Hoy, alrededor y al acecho del gobierno vemos multiplicarse las presiones de ciertos grupos. La embestida de los igualitaristas sólo podría satisfacerse con mayores déficit fiscales, con más impuestos, con inflación galopante, con una pérdida real de la viabilidad del mismo gobierno. Así, el intervensionismo fabrica conflictos sociales y presiones al margen del precario Estado de Derecho. Para millones de mexicanos, por desgracia, el horizonte de desarrollo es "hacerla en la vida" con una plaza en el gobierno. La actividad empresarial (la auténtica, no la del negociante mercantilista a la sombra del gobierno) es despreciada y se le cierran las puertas. La cultura colectivista detesta el riesgo y espera del Estado providente e interventor la seguridad de la vida mediocre pagada con fondos públicos.”

Fox está ante el dilema de honrar el voto que recibió el dos de julio abriendo espacios de libertad, desatando las energías creadoras de los individuos (lo que en español llano significa "quitar estorbos a la iniciativa de las personas") o ceder ante las presiones de los grupos conservadores herederos directos del nefasto "grito de Guadalajara" de Plutarco Elías Calles. Los mismos grupos que le cerraron el círculo a Zedillo y no lo dejaron maniobrar, se han ahora arrimado sigilosamente a Fox para coartar sus planes, para mantener el status quo.

Por desgracia, hasta ahora Fox, empeñado en suavizar tensiones y pavimentar el terreno de una transición sin sobresaltos, se ha inclinado a darles cabida a decenas de representantes de ese México adocenado, de matriz colectivista, conservador de privilegios. Sin exagerar nos estamos jugando una oportunidad única para construir un México libre, en el que el logro y la creatividad individuales sean el motor del progreso, o permanecer en la servidumbre del conformismo colectivista e igualitario a ultranza.

 Vicente en uno de sus viajes a Europa y en su escala final de Inglaterra, tuvo una comparecencia en el London School of Economics en la cual, ante la algarabía de su creador Anthony  Giddens---y la gran alarma de pensadores y economistas liberales---expuso su plan de utilizar la “tercera vía”----o intervencionismo----en su administración. En Davos declaró su intención de “intervenir” para lograr un mejor reparto del desarrollo.


Así como yo siempre me he considerado uno de los mexicanos que mas apoyaron a Vicente Fox e inclusive anuncié su avenida a la presidencia desde hace varios años; de igual forma, con la misma pasión, pienso denunciar las actividades de su administración con las que no esté de acuerdo; Las actividades activistas de su gestión que no van de acuerdo con sus compromisos de campaña. No lo haré en el plano negativo y con intenciones de causar daño, no, por el contrario, con la intención de que Vicente ante la crítica pueda recapacitar y en su momento si es lo conveniente; cambiar el rumbo. “No nos falles Vicente.”

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