Friday, October 21, 2016

¿San Carlos Salinas de Gortari?




“Desde que Salinas implementó sus reformas, México es un país diferente, es un país más libre, un país en el que la semilla de la economía de mercado asoma a la ventana, es ahora un gran país exportador, es un país menos estatista y menos “revolucionario.””
RICARDO VALENZUELA
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Hace algunos años elaboré una carta explicando el por qué había decidido emigrar a los EU a principios de los 80s—después de que la Reforma Agraria había afectado la mitad de nuestros ranchos ganaderos y López Portillo expropiara nuestro banco— y cómo a finales de la misma década establecía de nuevo una presencia no sólo personal sino profesional en mi país, al que yo veía en esos momentos en un proceso de transformación sin precedentes encabezado por Carlos Salinas de Gortari. Ese documento circuló por todo Estados Unidos y provocó una reacción por demás positiva en los medios financieros, económicos, políticos, etc.

 
Tuve respuestas del calibre de Milton Friedman, George W. Bush, e inclusive, del Presidente en turno, Bill Clinton, pero una de las que más me impactó fue la de Peter Kann, Presidente del Consejo del Dow Jones, empresa que publica el Wall Street Journal. La respuesta de Peter Kann rezaba: “Yo también soy un gran admirador de Carlos Salinas de Gortari y de sus reformas históricas que, sin duda, en el mediano y largo plazo le derivarán grandes beneficios a México.”

El contacto con Kann se tradujo en una reunión en Nueva York con él y sus principales colaboradores, Paul Steiger, “managing editor,” y Bob Bartley, economista en jefe y editor del prestigiado diario. Dicho encuentro se llevó a cabo en el restaurante Hudson Club frente de las oficinas del diario en el World Trade Center, y se convirtió en una importante lección que recibí en cuanto al futuro de México. Estos tres pensadores coincidieron en afirmar el impacto tan positivo que tendrían las reformas de Salinas para el futuro de nuestra incipiente democracia y nuestra tímida economía de mercado, a pesar de la grave crisis de 1995.

Creo importante en estos momentos, ante el nuevo linchamiento de Salinas quien cada día emerge como el hombre fuerte del PRI, el hacer una clara distinción de la integridad y moralidad del ex presidente y sus históricas reformas.

Durante los últimos 20 años yo he escrito extensamente sobre el controversial político mexicano, pero siempre he aclarado; “sin hacer juicios morales,” es decir, mis análisis siempre han sido del punto de vista económico y específicamente sus reformas, las que siempre he defendido y pienso seguir haciéndolo.

Mi carta de hace 13 años recitaba: “Salinas inició un agresivo programa de privatizaciones, responsabilidad fiscal, manejo económico basado en el “Supply  Side” que había rescatado a los EU de su recesión a principios de los 80s, libre comercio unilateral, guerra contra la inflación, políticas monetarias restrictivas, etc., con la ayuda de un grupo de jóvenes políticos que acudían con una nueva visión. Ellos ya no hablaban de la revolución mexicana, ahora hablaban de la modernización de México, mercados libres, federalismo, de un nuevo México compitiendo en los mercados mundiales, de la apertura del país a la inversión extranjera.”

“La vieja guardia del establecimiento político sintió esto como una agresión directa en contra de ellos y sus intereses, pero no estaban dispuestos a compartir el poder que habían acumulado durante más de 70 años. Sin embargo, Salinas, con el poder único del presidencialismo, ejecutó sus reformas especialmente en el campo macroeconómico. Los resultados fueron impresionantes; la inflación fue controlada, el peso se estabilizaba, la inversión extranjera inició su arribo, privatizaciones, superávit en el presupuesto, reservas internacionales récord, reducción de la deuda en relación al PIB, crecimiento económico, “cierta libertad económica,” participación política para los partidos de oposición, etc. A finales de 1993 México había sido estabilizado y el prestigio del país renacía.

Mis críticos afirman: “Las privatizaciones de Salinas fueron robos arreglados.” Tal vez, pero yo prefiero los activos nacionales en manos de las empresas privadas para que compitan, y si no pueden, que desaparezcan para que los eficientes tomen su lugar, y no en manos de los políticos corruptos que utilizan el erario nacional para seguir sembrando ineptitud y corrupción. Los mercados siempre funcionan dándole avenida a los eficientes y eliminando a los ineptos. Por lo mismo, tarde o temprano las empresas privatizadas van a funcionar—en manos de Slim o de alguien más—pero si realmente “liberan al mercado,” funcionarán, de eso no hay duda.

Von Mises afirmaba: “Las recesiones son buenas para podar el árbol, para que los frutos podridos desaparezcan y queden los que se puedan cosechar.” Así deben funcionar las privatizaciones en el largo plazo. No todos los beneficiados con ellas son bandidos, claro, hay los Cabal Peniches, pero hay gente buena, honrada y profesional que está haciendo la gran diferencia provocando competencia.  Mientras Pemex, por ejemplo, siga en manos del Estado, jamás va a ser eficiente. Mientras no se ponga Pemex a competir, jamás solucionará sus graves problemas. Los mercados y su creativa fuerza destructora son los que llevan a cabo esa tarea.

Siguen mis detractores gritando que la devaluación de diciembre de 1994 fue culpa de Salinas; y yo les digo que no. Fue un saboteo y el grave error de la novatez de Zedillo y su grupo, pero en gran parte fue promovida por el FMI y la Tesorería de los EU ya controlada por Clinton. Había inclusive una línea de crédito que Bentsen, el Secretario del Tesoro recién salido, le había autorizado a nuestro país y el nuevo Secretario Sommers no permitió que se usara.

La empresa de Banca de Inversión en la que el Jefe de asesores económicos de Clinton; Robert Rubin, había sido Presidente y todavía era uno de sus principales socios, Goldman Sachs, fue la encargada del rescate mexicano, el mismo que a Rubin lo hizo 100 millones de dólares más rico—depositados en su Trust en el Northern Trust Bank—e hizo que México absorbiera los billones de dólares emitidos por el FED sin respaldo para mantener la inflación lejos de los EU.

Yo seguiré insistiendo, desde que Salinas implementó sus reformas, México es un país diferente, es un país más libre, un país en el que la semilla de la economía de mercado asoma a la ventana, es ahora un gran país exportador, es un país menos estatista y menos “revolucionario.” ¿Cuáles fueron las motivaciones de Salinas?, lo ignoro, lo que sí conozco son los resultados.

Yo nunca he promovido que se canonice a Carlos Salinas de Gortari, yo sólo insisto en que sus reformas eran las que el país requería en esos momentos, y él las implementó. Yo no espero a futuro ver en cada esquina iglesias dedicadas a San Carlos Salinas de Gortari, pero sí espero ver un país libre, próspero, democrático, resultado, en gran parte, de las reformas del “demonio Salinas” y que, en medio de la lucha política, han quedado incompletas, patulecas e inservibles.

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