Friday, October 21, 2016

El Public Choice Mexicano




“En estos momentos es cuando más tenemos que cerrar filas. No abandonemos la lucha en medio de esta carga que ya está tan avanzada, esta carga para la liberación de la patria aprisionada por el Public Choice del estatismo.”

RICARDO VALENZUELA
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Desde tiempos inmemoriales ha existido la lucha del hombre contra la represión del estado, la lucha por definir cuál debería de ser la verdadera relación del estado y sus ciudadanos. Desde la época del nacimiento de la Carta Magna finalmente definiendo claramente el desmantelamiento de los poderes ilimitados de los monarcas, hasta el movimiento de Reforma de Martín Lutero y la revolución francesa, esa lucha ha sido el anhelo de todos los pueblos de la tierra. Hace algunos años James Buchanan ganó el premio Nobel de economía con sus revolucionarias teorías del Public Choice, a través de las cuales da explicaciones muy válidas de las conductas y estrategias del estado para acrecentar su poder, mantenerlo, y sus infinitas repercusiones económicas.

 
Public Choice es una teoría que a veces se le ha llamado “la economía de la política,” y explica y predice el comportamiento político asumiendo que los actores de la misma son oportunistas y lo que buscan es promover su propio interés. Esta visión del hombre, que ha sido muy efectiva explicando su comportamiento económico, se ha aplicado en la política en contraste con aquellas teorías que ven dicha actividad como la persecución del interés general. La conclusión de la mayoría de los abanderados del Public Choice, es que el gobierno es mucho más grande que lo que la gente desea simplemente por la conveniencia de los políticos, burócratas y grupos de interés especiales cómo sindicatos, empresarios estatistas etc, que forman carteles para beneficio personal y siempre a costa del sufrido pueblo. Se adueñan de los activos nacionales que deberían de ser el cuadro de desarrollo económico general, y los usan como si fueran de su propiedad para su beneficio.

Buchanan y su socio de años Gordon Tullok, presentan la idea de un contrato teórico de la gente con el estado a través del cual el estado existe para proteger los derechos individuales y proporcionar servicios públicos a cambio de obediencia. Ese papel del ha sido generalmente aceptado aun cuando no  por unanimidad y él mismo no cumpla cabalmente su función. Pero cuando el estado va mas allá del contrato para transferir recursos y riqueza, su legitimidad se cuestiona y crece el descontento. Este contrato entre la sociedad y el estado no es una descripción histórica, sino más bien un standard para medir el papel del estado que ha ido mucho más allá del concepto limitado del contrato original. Public Choice explica por qué el estado ha crecido sin control como resultado del comportamiento de los políticos, burócratas y grupos especiales.

Los políticos son descritos como maximizadores de votos y lo único que les interesa es retener sus “huesos.” Para conseguir votos usan estrategias que van desde la compra de los mismos, hasta la intimidación y el chantaje. Prometen a los votantes obras y beneficios sin importar costos y sabiendo que no van a cumplir. El ejemplo clásico de este tipo de engaño, es el ciclo político de los negocios mediante el cual los gobiernos antes de las elecciones incrementan el déficit público o el dinero en circulación para proyectar una imagen de bonanza artificial, con grandes costos económicos a futuro, pero que normalmente se sentirán hasta después de la elección. Cuando en algún país ha existido una dictadura, con más ferocidad pelean el no perder ese poder.

Buchanan y Tullok aseguran que los presupuestos de los gobiernos del mundo, son mínimo el doble y a veces hasta cinco veces de lo que deberían de ser en una administración eficiente. Pero los políticos y burócratas establecen como uno de sus objetivos primordiales el de “tamaño,” o construcción de su emporio. Es bien sabido que en las burocracias “tamaño” representa poder, ingresos, mordidas, status y la visión de su futuro se incrementa con el tamaño de su agencia, departamento, Secretaría. Los burócratas cómo los primeros elementos de esta estructura, son proveedores de sus monopólicos servicios para los políticos. Los políticos como segundo elemento, son los supervisores de los burócratas y representan grupos con gran demanda por esos servicios. Los grupos de interés especiales son el tercer elemento---empresarios, sindicatos etc,--- y normalmente los que buscan es que se les incluya en el reparto de dulces, ir al juego, pero con las cartas marcadas.

Por mi gran relación con Gordon Tullok desde que fuera profesor en la Universidad de Arizona, en un reciente viaje del Dr. Buchanan a Tucson, tuve oportunidad de platicar con ambos de la situación de México. Los dos coinciden en afirmar que México es un ejemplo clásico del Public Choice. Desde el Pacto de Calles, la estructura política del país se desarrolló para servir los intereses de los revolucionarios y no para servir al pueblo. La estructura política mexicana se organizó como la Mafia, de arriba hacia abajo, para servir a los intereses de sus miembros y no a sus “mercados.” El estado creció de una forma ridícula por interés de los políticos y no por ideología. Llegó un momento en nuestro país afirman, en el que el estado---la familia revolucionaria---controlaba el 80% de la economía nacional, situación ilógica, injusta, y ridícula.

Estos dos grandes intelectuales afirman que algo muy positivo para México sería que todos esos elementos desaparecieran. Uno de los secretos del éxito de Japón y Alemania, es que precisamente todos esos grupos desaparecieron en la Segunda Guerra Mundial. Grupos como los que hemos enumerado, que solo dedican tiempo y esfuerzo a la distribución y no a la creación y producción del pastel nacional. De esa forma, ambos países tuvieron la oportunidad de empezar de cero, sin la hemorragia de riqueza física, financiera, económica, moral que provocan esos parásitos sociales. Cuando se presentan este tipo de situaciones, las consecuencias económicas pueden ser infinitas, como las que ya sufrimos cuando los revolucionarios decidieron sabotear el país en 1994. Es por tal motivo que al Public Choice se le llama la “economía de la política.”

Los revolucionarios enamorados del poder planean recuperarlo y ya están utilizando todos sus trucos aprendidos en más de 70 años de trampas, de fraudes, de robos. La familia revolucionaria está entrando en pánico ante la posibilidad de perder definitivamente sus cotos expropiados en las urnas del 2000. En los próximos meses de calentamiento político en vista de las elecciones del 2012, los mexicanos debemos de esperar todo tipo de acciones para negarnos nuestra liberación. En estos momentos es cuando más cordura y fortaleza debemos de tener. En estos momentos es cuando más tenemos que cerrar filas. No abandonemos la lucha en medio de esta carga que ya está tan avanzada, esta carga para la liberación de la patria aprisionada por el Public Choice del estatismo.

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